Más resultados...

Generic selectors
Exact matches only
Search in title
Search in content
Post Type Selectors

La IA enfrenta el reto de demostrar rentabilidad

Por: Rocío Rios

COMPARTE:

Facebook
X
WhatsApp

En su columna “Coordenadas”, Enrique Quintana, director general editorial de El Financiero, señala que el mercado ya no premia únicamente la inversión en inteligencia artificial, sino la capacidad de convertirla en ingresos sostenibles

El entusiasmo por la inteligencia artificial (IA) continúa impulsando inversiones millonarias en el sector tecnológico; sin embargo, los mercados financieros han comenzado a exigir resultados concretos. Así lo plantea Enrique Quintana en su columna “Coordenadas”, donde sostiene que la industria ha entrado en una nueva etapa: demostrar que las enormes inversiones en IA pueden traducirse en ganancias reales.

El analista explica que esta nueva tendencia quedó reflejada en los recientes resultados financieros de dos gigantes tecnológicos. Mientras Microsoft registró un fuerte incremento en el valor de sus acciones tras presentar avances en la monetización de sus herramientas de inteligencia artificial, Meta sufrió una caída bursátil a pesar de reportar ingresos históricos, debido a las dudas sobre el retorno de sus inversiones.

Quintana destaca que el mercado ya no recompensa únicamente el anuncio de grandes proyectos de IA, sino que exige evidencia de que esas inversiones generan ingresos, flujo de efectivo y modelos de negocio sostenibles.

La magnitud de los recursos destinados al desarrollo de esta tecnología es uno de los principales factores de preocupación. De acuerdo con cifras citadas de The Economist, las principales empresas tecnológicas de Estados Unidos invirtieron alrededor de 450 mil millones de dólares en infraestructura durante el año pasado. Para este año la cifra podría duplicarse hasta 900 mil millones de dólares, mientras que para 2027 las inversiones alcanzarían 1.4 billones de dólares.

No obstante, el autor señala que para justificar ese nivel de gasto sería necesario que la industria generara ingresos anuales cercanos a 2.5 billones de dólares por servicios de inteligencia artificial, cuando actualmente el mercado produce aproximadamente 150 mil millones de dólares, lo que refleja una amplia brecha entre la inversión y los ingresos actuales.

En la columna también se advierte que la adopción empresarial de la IA avanza con menor velocidad de la esperada. Datos del Census Bureau y diversos estudios muestran que el uso de estas herramientas entre empresas y trabajadores se ha estabilizado e incluso disminuido en algunos sectores, mientras que muchas compañías aún utilizan versiones gratuitas o destinan presupuestos reducidos a estas tecnologías.

Como ejemplo de la diferencia entre las empresas, Quintana señala que Microsoft logró consolidar una estrategia de monetización con el crecimiento de Azure y la expansión de Copilot, mientras que Meta continúa incrementando su inversión sin mostrar una fuente de ingresos equivalente derivada de la inteligencia artificial.

Asimismo, menciona que Alphabet (Google) también ha elevado considerablemente su gasto en infraestructura para IA, registrando incluso un flujo de caja libre negativo, situación que ha incrementado el escrutinio de los inversionistas.

Otro de los riesgos expuestos en la columna es el incremento del financiamiento mediante deuda para sostener la expansión de los grandes centros de datos y plataformas de inteligencia artificial. Organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco de Pagos Internacionales (BPI) han advertido que las crecientes interconexiones financieras entre fabricantes de chips, proveedores de infraestructura y empresas tecnológicas podrían amplificar riesgos en caso de una desaceleración del sector.

En el caso de México, Enrique Quintana destaca que el país también participa en esta tendencia mediante proyectos de centros de datos. La Asociación Mexicana de Data Centers estima inversiones por 82 mil 500 millones de dólares entre 2026 y 2031, con Querétaro concentrando cerca del 72 por ciento de la capacidad instalada.

Sin embargo, el autor considera que el éxito de estas inversiones dependerá de factores como la disponibilidad de energía eléctrica, la solidez de los contratos y la capacidad del mercado para absorber la creciente oferta de infraestructura tecnológica.

Finalmente, Quintana concluye que la inteligencia artificial continuará transformando la economía mundial, pero advierte que el mercado ha dejado atrás el entusiasmo inicial y ahora exige pruebas claras de rentabilidad, sostenibilidad y generación de valor antes de seguir respaldando inversiones de gran escala.