DEA acusa colusión entre narco y funcionarios mexicanos; Terry Cole advierte que “esto apenas comienza”
La presión política y diplomática de Estados Unidos sobre México escaló nuevamente luego de que el director de la Drug Enforcement Administration, Terrance C. Cole, declarara ante el Senado estadounidense que “narcotraficantes y altos funcionarios del Gobierno mexicano han estado en la cama durante años”.
La declaración ocurrió durante una audiencia oficial en Washington sobre combate al narcotráfico, tráfico de fentanilo y operación de cárteles mexicanos, en un contexto marcado por las recientes acusaciones en Estados Unidos contra el gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y otros funcionarios señalados por presuntos vínculos con el crimen organizado.
Durante el intercambio con el senador republicano John Kennedy, Terry Cole sostuvo que, tras décadas de experiencia operativa en México, Colombia y Afganistán, no tiene dudas sobre la relación histórica entre estructuras criminales y sectores políticos mexicanos.
“No hay duda de que los narcotraficantes y altos funcionarios del Gobierno mexicano han estado en la cama durante años”, declaró el jefe de la DEA frente al Senado estadounidense.
Las declaraciones adquieren especial relevancia política porque Terry Cole fue director regional de la DEA para México durante momentos de fuerte tensión diplomática con el gobierno del expresidente Andrés Manuel López Obrador, particularmente cuando la administración federal cuestionó públicamente a agencias estadounidenses.
El funcionario estadounidense lanzó además una advertencia directa sobre futuras investigaciones y acciones judiciales relacionadas con México.
“Senador, puedo asegurarle que esto apenas es el comienzo de lo que viene para México”, afirmó Cole ante legisladores estadounidenses.
La comparecencia también contó con la participación del director del Federal Bureau of Investigation, Kash Patel, quien aseguró que los cárteles mexicanos han logrado consolidar poder mediante una combinación de violencia extrema, intimidación y corrupción institucional.
“Creo que es una combinación de miedo y algo de corrupción debido a la influencia que tienen con la cantidad de dinero que generan del narcotráfico”, sostuvo Patel.
El director del FBI añadió que, durante el último año, Estados Unidos logró trasladar a 98 acusados desde México, cifra que calificó como una cooperación superior respecto a administraciones anteriores.
Las declaraciones ocurren en medio del endurecimiento de la estrategia antidrogas impulsada por la administración del presidente Donald Trump, particularmente contra el tráfico de fentanilo y las organizaciones criminales mexicanas.
Durante la audiencia, el senador John Kennedy también criticó la política de seguridad implementada durante el sexenio de López Obrador, específicamente la estrategia de “abrazos, no balazos”.
“Cuando un presidente de México compite con una plataforma de ‘abrazos, no balazos’ respecto a los cárteles, eso dice mucho sobre lo que están dispuestos a tolerar”, afirmó el republicano.
El discurso de las autoridades estadounidenses ocurre mientras Washington incrementa la presión política y judicial contra figuras mexicanas presuntamente vinculadas al narcotráfico, especialmente tras las investigaciones relacionadas con el Cártel de Sinaloa y el tráfico de fentanilo hacia territorio estadounidense.
Además de la DEA y el FBI, funcionarios del área de defensa estadounidense insistieron en que México debe profundizar la cooperación bilateral en materia de seguridad para evitar escenarios de intervención más agresivos por parte de Estados Unidos.
Las declaraciones fueron interpretadas en sectores políticos mexicanos como una señal de que Washington prepara nuevas investigaciones y posibles procesos judiciales contra funcionarios mexicanos presuntamente ligados a organizaciones criminales.